DANIEL BRAGINI

Street

 

 

Creo que no hay nada más natural para un fotógrafo, que colgarse la

cámara al hombro y salir a la calle. Hacer fotografía callejera es un entrenamiento perfecto, no sólo técnica y estéticamente, también es la forma más natural de meter al mundo en una fotografía.

 

 

Una fotografía nunca muestra la realidad, siempre es una construcción del fotógrafo. Por lo general, al fotógrafo callejero le encanta la gente,

la “gente real”, por eso no anda disfrazando personas de mendigos o pescadores; cuando quiere un pescador, se va al río a buscarlo para crear su propia ficción, desde la realidad.

 

 

La calle es el lugar donde relacionarse con el espacio y las personas que lo habitan, y que rara vez se niegan a ser fotografiadas.

Se trata de caminar, a veces sin rumbo, porque las fotos están siempre, sólo que algunos días no las vemos. Y no se trata necesariamente de componer,

las reglas siempre tienen algo de estereotipado y limitante, también se puede fotografiar intuitivamente. La intuición no es azar, sino la forma más sutil del conocimiento…

La mejor composición es la propia, porque las fotografías no están afuera ni en los libros, sino adentro de uno; nosotros reconocemos afuera lo que tenemos adentro…

 

 

Caminar con una cámara me hace feliz y siento que estoy haciendo lo que vine a hacer…

No hay una forma mejor de invertir mi tiempo.

 

 

Daniel Bragini